Pequeño y acogedor apartamento, romántico, cómodo y silencioso, en el corazón de Roma, concretamente en Via Giulia, reformado recientemente con materiales de alta calidad. Las vigas vistas del techo y un antiguo arco de ladrillo nos devuelven su esplendor original, revalorizando el inmueble.
El apartamento está formado por un dormitorio con aire acondicionado (armario, ropa de cama, televisión y elegante mesita de comedor), una pequeña cocina separada (frigorífico, placa de cocción, accesorios de cocina) y cuarto de baño (ducha, secador). Está situado en la planta baja y da a un característico patio interior con un antiguo lavadero.
El silencio y la majestuosidad de Via Giulia son casi increíbles, dada la extrema cercanía con el colorido mercado de Campo de’ Fiori y el antiguo Trastevere; en sólo 5 ó 10 minutos a pie se puede llegar a los monumentos históricos más interesantes de la ciudad: Piazza Navona, el Pantheon, Fori Imperiali, San Pedro, Piazza di Spagna, Castel Sant’Angelo, el Colosseo, ecc. Asimismo hay numerosos autobuses que comunican el apartamento con el resto del centro histórico.
Via Giulia, con sus mil metros de longitud, es una de las calles más antiguas de la ciudad (el Papa Giulio II la hizo construir a inicios del ‘500 y lleva, de hecho, su nombre) además de ser, sin duda, una de las más fascinantes y elegantes. Via Giulia se extiende paralelamente a la ribera del Tevere y más concretamente desde Ponte Sisto hasta la Iglesia de los Fiorentini: recorriéndola encontrareis veintisiete calles perpendiculares, ocho iglesias y dos maravillosas fuentes.
Cada rincón de Via Giulia tiene a sus espaldas una historia increíble. Para empezar a saborearla podéis hacer un alto en la esquina con Via dei Cimatori, donde Raffaello adquirió un terreno en el que, poco antes de morir (1520), comenzó las obras para su nueva casa y su bodega.
También podéis sentaos a descansar diez minutos en los “sofás de Via Giulia” justo delante de vuestro apartamento, que no son más que los restos de los cimientos de los tribunales de Roma, proyectados por Bramante bajo la invitación del Papa Giulio II.
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